lunes, 17 de noviembre de 2014

Áluck Brilla, actriz polifuncional.


Bajo la lupa.
Nombre completo: Alejandra Schiano, pero desde que hago teatro me dicen Áluck.
Edad: 34 años.
Signo: Aries.
Lugar de nacimiento: Munro, Vicente López.
Un autor de teatro: Tato Pavlosky.
Un director de teatro: Ricardo Bartís.
Un actor de teatro nacional: Héctor Alterio.
Una actriz de teatro nacional: Leonor Manso.
Las tres mejores obras que vio últimamente: La Pesca”, “Noches romanas” y “La cuna vacía”.
Las tres mejores películas que vio últimamente:Las horas”, “El hijo de la novia” y “El gran pez”.
Un miedo: La muerte de seres amados.
Una alegría: Compartir la vida con seres amados y ser actriz.
Algo que la defina: La ocurrencia.

La actuación.
No sé bien que lo detonó. Pero mi mamá siempre me cuenta que a los tres años de edad, le insistía reiteradamente para que me lleve a la tele. También cuando era una nena, además de disfrazarme con todo lo que encontraba, cada vez que me mandaba una macana, iba al cuarto, volvía caminando y hablando diferente. “Era Pelotín”, ya que decía que el lío lo había hecho él. Un personaje del mundial 86. Y cuando tenía 16 comencé a estudiar Teatro con Omar Pacheco y desde entonces no paré. Tengo los mejores recuerdos de mis profesores. Y si algo aprendí de todos ellos es que el actor no debe encerrarse en un solo género. Amo el desafío que requiere la composición de personajes.

Artistas recordados.
Mi profesor Marcelo Strupini, muchas veces me doy cuenta que tengo sus palabras resonando en la cabeza. Y admiro profundamente a Leonor Manso.

Pro y contras del teatro.
Poder emocionar y transmitir, hacer soñar por un ratito, porque ese ratito es único y sagrado para mí. Y lo malo puede ser el ego de algunos colegas, como si ser actor o director fuera más importante que ser secretaria o abogado. Es un trabajo. Hermoso, pero trabajo al fin.

El no teatro.
Me negaría a cualquier proyecto que le falte el respeto al público. La comodidad, no es amiga del crecimiento. Por eso me gusta cambiar de géneros. Disfruto muchísimo los infantiles la espontaneidad de los chicos te hacen sacar lo más genuino.

“Cuerpo caníbal”.
Me encanta decir que “Cuerpo caníbal” es un espejo. Y en ese reflejo se muestra en forma de alerta lo que los adultos somos capaces de hacer y de dejarnos hacer; “comiendo” el alma del otro, con palabras u hechos que te pueden marcar para siempre. Los personajes no tienen nombre sino que son números. El personaje de Uno, interpretado por Ramiro Echevarría, es quien debe recordar su nombre, saber quién es y en esa búsqueda, tomar la decisión de poder ser libre o no. Mi personaje es el número Tres, dominatriz sin escrúpulos que devora cuerpo y alma para sobrevivir. El personaje Cuatro es Unir Sbriller, quien está completamente resignado y entregado. El mismo se ofrece para ser devorado. El personaje Cinco lo interpreta Ariel Boiola, autor y director; es una rata que pone en evidencia a los trepadores. Siete es mi cría, Rocío Belén Moser una criatura muda y felina, que aparenta complicidad pero busca su propia venganza. Y Ocho Ariel Clerici, músico y compositor quien con su música y actuación en escena interpreta a un lobo solitario que ha perdido a su familia.

Teatro interactivo.
Teatro Interactivo es la Compañía de Teatro que formamos junto a Ariel Boiola y Diego Bustos. Nuestra premisa es hacer la obra que nos gustaría ir a ver. La interacción va cambiando según el género. Pero siempre está presente. Son dos mundos muy distintos el adulto y el infantil, pero ambos los abordamos con la misma pasión y respeto. El público infantil está mucho más permeable a la convención del teatro y al hecho de poder soñar. Los adultos son mucho más estructurados, pero con un buen texto y una puesta diferente, se logra captar la atención.

Un sueño a prueba de límites.
Tengo muchas, muchísimas ganas de hacer el musical infantil de Mary Poppins. Y bueno soñemos ¿Que te parece en el Gran Rex con orquesta en vivo, pantallas enormes y el gran Enrique Pinti de Deshollinador?

Sueño II.
Poder vivir de mi trabajo de actriz hasta ser muy viejita.




Crítica de “Cuerpo caníbal”.
Tal vez porque nosotras,  las mujeres signifiquemos la autoridad primitiva y más severa, es que su autor y director Ariel Boiola, en su oscuro mundo caníbal, personifica a la ley, como una institutriz de fuerte y frío carácter. Una imponente figura para dejar en claro que el sexo débil es solo una errónea alegoría.
Cuerpo caníbal habla sobre instancias humanas. Las previas, donde muchas veces no se evalúan sus consecuencias; y las posteriores, donde se cree que el fin justifica los medios. Si la ciudad es una selva como dicen muchos; sus habitantes, tranquilamente pueden ser caníbales, como lo propone su autor. No es el canibalismo de comerse un brazo para llenar la panza; más sí el de cosechar los logros cueste lo que cueste, aunque haya que diezmar al de al lado. 

Las actuaciones parejas, nos llevan a un no espacio, o a un sueño o algún estadio de uno de sus rehenes (Ramiro Echeverría). Respira, toma aire o parpadea, para mostrarnos cómo es esa convivencia, entre seres de otras razas. Como en toda comunidad, ellos se maltratan tanto como se cuidan. La mujer ley, un impecable trabajo de Áluck Brilla, cuenta con su mano derecha, un ángel transformado (acertada actuación de Rocío Belén Moser, quien sin hablar nos cuenta todo) para controlar que sus “huéspedes” no se alteren. No sabemos si lo logra, pero que en ese espacio rige el miedo y el drama, no nos cabe duda. La precisa música de Ariel Clérici, en conjunto con la atmósfera, disemina el pánico que se necesita para alterar al espectador, quien sucumbe hasta con el más mínimo sonido.

En la cartelera teatral porteña, Cuerpo caníbal se muestra como una obra de suspendo, drama y terror; y cumple con creces su propósito. Nadie se irá con sus percepciones tranquilas ni con el alma limpia, porque durante unos cincuenta minutos, se merodeó el infierno. Una muy interesante propuesta de Teatro Interactivo, con su mentor Ariel Boiola a la cabeza.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.





 

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