martes, 2 de diciembre de 2014

Rosario Lázaro, pasión por la actuación.




Bajo la lupa.
Nombre completo: Rosario Lázaro.
Edad: 38 años.
Signo: Capricornio.
Lugar de nacimiento: Quilmes, Provincia de Buenos Aires.
Un autor de teatro: Sin lugar a dudas Federico García Lorca: no hay párrafo de su obra al que le falte música y poesía.
Un director de teatro: Héctor Giovine, según mi opinión ha hecho un trabajo estupendo en Don Arturo Illia.
Un actor de teatro nacional: Ricardo Darín.
Una actriz de teatro nacional: Marta Milesi.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Los árboles mueren de pie” de Alejandro Casona, “Don Arturo Illia” de Eduardo Rovner y “D-generación” de Analía Mayta.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Entre los muros” (2008), “El artista” (2013) y “Joven y Bonita” (2014).
Un Miedo: Los insectos.
Una Alegría: Principalmente: mis sobrinos, y tener la libertad de elegir lo que quiero hacer y, además, darme el gusto de poder hacerlo.
Algo que la defina: Soy esquemática.


Teatro… lo mío es puro teatro.
El teatro me atrajo desde adolescente pero como espectadora. En algún momento de mi vida, ya adulta, se me ocurrió empezar un curso de teatro. Un poco sin saber por qué, otro poco para conocer cómo se ven las obras “desde bambalinas” pero más que nada “porque sí”, “para hacer algo diferente”. No imaginé en aquel momento que en el mismo momento en que subiera a un escenario, por primera vez ya no iba a poder bajarme de él nunca. Y sin duda, quien más influyó en mi carrera de actriz, y lo sigue haciendo, es mi maestro y director: Adrián Di Stefano. Él me enseñó lo que sé y me sigue guiando día a día sin soltarme la mano para que continúe creciendo dentro y fuera del escenario.

Licenciatura en Matemáticas.
Soy docente de Matemática desde hace 16 años. Elegí esa carrera al terminar el secundario y fue mi gran pasión hasta incursionar en teatro. Ahora tengo el corazoncito un poco dividido entre ambas cosas.

De profesión, actriz.
La posibilidad de jugar a ser otra es lo que más me gusta. Imagino que un poco de eso se trata la actuación. Ponerse en la piel de otra persona, sentir sus vivencias, sus alegrías, sus miedos, sus inquietudes y hacerlos nuestros. Y todo eso con la naturalidad con la que juega un chico, para que se vea real y llegue al espectador con la misma fuerza con la que vivimos al personaje arriba del escenario. También supongo que algo malo habrá. Aunque estimo que aún estoy en esa primer etapa de “enamoramiento” en la que todo se ve y se siente perfecto. De todos modos ni bien encuentre un defectillo te lo cuento…

De profesión, maestra.
Habrá quienes sí puedan vivir del teatro independiente pero no es mi caso. Supongo que un poco por esa razón sigo con la docencia. Con la Matemática vivo, pero es el Teatro lo que me da vida.

“La misma herida”
"La Misma Herida" es una obra teatral escrita y dirigida por Adrián Di Stefano inspirada en la vida de la pintora Frida Kahlo.  En la obra se van sucediendo los hechos más trascendentales de su vida signada por una enfermedad y un accidente que la marcó y postró, inmersos en una trama de ficción. Recorriendo la primera mitad el siglo XX se van mostrando los momentos más representativos de la joven y talentosa pintora, su encuentro con un prestigioso pintor quien la acompañará en su vida, su hermana, una entrañable y popular cantante y un político exiliado y otros personajes.
Encuentros y desencuentros, frustraciones y desgarrada superación, ansias de libertad y rebeldía, enmarcan esta historia llena de humanidad, de pasión y de amor.
En el personaje de Magda (Frida) se muestra su crecimiento artístico paralelo a su deterioro físico. Una frase simboliza su acción: "tener que sufrir para poder crear; tener que crear para no sufrir tanto". De un comienzo alegre y jovial, el personaje va evolucionando hasta llegar a un penoso final, mostrando en las distintas escenas su particular relación de lealtad y entereza espiritual.
Juan Diego (Diego Rivera) su pareja en la historia, nos muestra las posibles debilidades y los excesos de las personas influyentes y destacadas, en este caso del mundo del arte, pero que bien pueden asociarse a cualquier ámbito relacionado con el poder.  

Frida Kahlo.
Frida Kahlo es un ejemplo de fortaleza. Una mujer que convirtió todo su sufrimiento en arte como modo de sobrellevar su vida de la mejor manera posible. Fue, y es, una inspiración para muchas mujeres a las que les ha tocado una vida de dolor, en cualquiera de sus formas. Por eso protagonizar una obra en la piel de Frida Kahlo fue un desafío para mí, el reto que implica la responsabilidad de no defraudar su imagen ni su memoria; pero sobre todo es un honor.

Hay vida después de Frida.
Poder seguir creciendo como actriz, seguir aprendiendo cada día y con cada personaje y por sobre todo: ¡no bajarme nunca más de un escenario!




Crítica de “La misma herida”.

Para aquellos que quieran inspeccionar un poco más en lo que habrá sido la vida de Frida Kahlo, esta es la obra que hay que ver. Un correcto relato de Adrián Di Stéfano, quien en su rol de autor, director y actor, nos cuenta los vaivenes de este símbolo femenino de México y de toda Latinoamérica. Pero el crédito no es todo suyo, sino compartido con la soberbia actuación de Rosario Lázaro, quien le pone la piel, gestos, gracia y desgracia a la eterna pintora azteca. Su papel es sobresaliente y ella hace lucir al resto.

En cine dirían que está basada en la atrapante historia de Frida Kahlo y Diego Rivera, ya que algunos giros son ficción, pero bien cerquita de lo que seguramente sucedió en realidad. Y en teatro vemos desde lo más próximo que podríamos estar de estos dos monstruos del arte mundial. Diego Rivera y su displicencia artística y Frida Kahlo y su inmensidad humana; para sacarse chispas en verdaderos duelos de personalidad. A ellos dos, se les agrega el vínculo que mantenían con León Trotsky y Chavela Vargas. Historia pura en el escenario de La manzana de las luces.

Además de la exquisita interpretación de Rosario Lázaro, se destacan Sergio Paz como Diego Rivera y Julieta Zara como la indescifrable musa inspiradora del propio Rivera. Un vestuario acertado y un cronograma preciso de los andares de esta conflictiva pareja, delimitan una muy interesante propuesta teatral.

Para quienes poco sepan de lo que representa semejante símbolo para nosotras, las mujeres; Frida Kahlo fue una pintora mexicana, cuya vida estuvo cruzada por el infortunio de una enfermedad siendo muy joven y por un grave accidente que la mantuvo postrada durante largos periodos, llegando a someterse a muchas operaciones quirúrgicas. Su obra pictórica gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir.

La misma herida es una obra que habla de dos símbolos de México, pero también de la libertad, la lealtad, la bisexualidad, los intereses comunes y desencontrados, y sobre todo, del ser uno mismo.


Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.





No hay comentarios:

Publicar un comentario