sábado, 14 de febrero de 2015

Fiamma Curtosi, de las pasarelas a los escenarios, siempre brillando.




Bajo la lupa.
Nombre completo:
Fiamma Curtosi
Edad: 24
Signo: libra
Lugar de nacimiento: Capital Federal
Un actor de cine: Al pacino
Una actriz de cine: Meryl Streep
Un actor de teatro nacional: Ricardo Darin
Una actriz de teatro nacional: Norma Aleandro
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Escenas de la vida conyugal”, “Le Prenom” y “Priscila”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Hombre en llamas”, “Scare Face” y “Moulin Rouge”.
Un Miedo: La soledad
Una Alegría: Mis amigos
Algo que la defina: Transparente.

De niña, actriz.
Desde que tengo uso de razón que recuerdo el deseo de tomar clases de teatro. Estudio desde muy chica. Al principio como un juego. Creo que la posibilidad de ver esto como un trabajo surgió a partir de mis docentes de actuación que me incentivaron y me compartieron sus experiencias. Surgió de un modo muy natural y un proceso largo. No fue que un día se me ocurrió ser actriz, si no que me di cuenta a partir de experimentar lo que sentía en las clases.

Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales.
No la ejerzo ya que me recibí el año pasado. Fue muy complicado estudiar y trabajar en lo artístico, fue mucho esfuerzo me llevaba los libros al teatro, a los ensayos y a las giras. Llegaba a Buenos Aires justo para rendir algún parcial e iba sin dormir, fue complicado. Y trabajar sería más complicado aún. Por suerte tengo mucho trabajo en lo artístico, aunque a veces hago algunos trabajos de mi licenciatura dentro del medio artístico o para fundaciones pero solo para darme el gusto porque me encanta la profesión.

Mujer polifuncional.
En realidad surgió de las mismas agencias que representan actores y modelos. Yo iba como actriz y me preguntaban si me animaba a hacer una gráfica o un desfile porque les gustaba mi perfil. No le tengo miedo a nada, así que les decía que sí. Y así fui aprendiendo. Me divierte, es un juego para mí, pero en realidad yo me siento actriz, no modelo.

Artistas que más influyeron y siguen influyendo.
Sin lugar a duda Meryl Streep es una artista que me encanta mirarla y observarla. Admiro la versatilidad que tiene. Cuando era más chica miraba las películas en las que trabajaba y no podía creer que era la misma mujer. La actuación te permite vivir otras vidas y me parece una experiencia maravillosa. Todos los artistas versátiles me inspiran e influyen.

Confesiones laborales.
Me gusta todo. Es una profesión maravillosa, con sus cosas malas también como cualquier trabajo. Lo que más me gusta es poder contar historias, darle vida a los personajes. La dinámica de este trabajo: viajar, relacionarme y vivir siempre aprendiendo cosas nuevas. Y lo malo podría ser  lo inestable, donde hay rachas de mucho trabajo y otras no tanto hacen que a veces uno tenga que tener los pies bien en la tierra. Otra cuestión está en quienes están sin ser artistas y a veces se generan conflictos con eso. Pero creo que cuando uno ama algo o alguien, lo acepta con sus cosas buenas y malas. Y como yo amo mi trabajo, trato de quedarme solo con lo positivo.

“La culpa es tuya”
Es una divertida comedia que trata sobre los desencuentros en las relaciones amorosas. Donde uno siempre tiende a culpar al otro por los fracasos amorosos sin mirar los errores propios. Si bien es una comedia, invita a la reflexión y tiene un mensaje muy profundo. Los personajes son muy distintos entre sí, aunque todos están impulsados por el miedo a perder al otro. Las personalidad están muy definidas y es imposible que el público no se sienta identificado.

De Proyectos e utopías
Sin lugar a dudas haría una obra que hable de la trata de personas en nuestro país. Es algo de lo que cuesta mucho hablar en esta sociedad, y el arte es la mejor herramienta para poner a la luz los problemas sociales. No te diría si trabajaría con tal o cual actor solo por el nombre, sino a alguien que pueda interpretar bien el personaje que le corresponde. 


Critica de "La culpa es tuya".
Adrián Di Stéfano con su obra “La culpa es tuya” nos plantea algo tan cierto cómo ilógico. Porque muestra los cuatro estilos de mujeres que podemos aparecer en la vida de cualquier hombre. La celosa, la liberal, la estructurada y fría, y la posesiva. El problema es que nunca un hombre podría juntarnos a todas para devolvernos gentilezas de su sufrimiento. Pero el acierto es incluir en la trama a un sacado y desquiciado Ricardo (Marcos Kolmair), quien ventila sus reproches uno por uno, sin darse cuenta que el amor es de dos.  Él no es ningún santo.

En toda pareja existen dos puntos de vista, el exacerbado y el mesurado. Y por ende la culpa es compartida, por un lado por la exageración y por el otro, por lo contenido. Y acá Di Stéfano vuelve a equilibrar la balanza. Todo puede ser usado en su contra, detalle que no contempla el efervescente protagonista.

Con un reparto impecable para cada personalidad, Fiamma Curtosi es la posesiva, Mel Giampaolo es la celosa, Daniela Rodríguez De Rocco, la estructurada y Nathu Dif, la liberal e infiel. Estereotipadas pero todas ellas bellas por demás, la obra se vuelve un eficaz tiroteo de revelaciones y mea culpas que hacen que el espectador se sienta reflejado en casi todo. No porque la obra transite por lugares comunes, sino porque el amor y las relaciones de parejas, son en sí, un lugar en común para todas las personas.

Su autor y director, el mismo Adrián Di Stefano, no nos endemoniza y eso es otro factor decisivo. En clave de comedia todo el tiempo, deja en claro que no somos nosotras las peores de todas, como tampoco el hombre, la pobre víctima. Nos hace reflexionar y encontrar nuestras propias culpas o virtudes en ese póker de mujeres, que en el fondo sentían amor.

“La culpa es tuya” es una divertida obra para ir en pareja y después debatir y entender cuáles de esos roles ocupamos y cuál deberíamos dejar de ocupar.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.










 

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