miércoles, 15 de abril de 2015

Mariana Moschetto, identidad por el teatro.



Bajo la lupa.
Nombre completo: Mariana Paola Moschetto.
Edad: 29 años.
Signo: Acuario.
Lugar de nacimiento: Capital Federal.
Un humorista: Jim Carrey.
Un actor de teatro nacional: Marcelo Savignone.
Una actriz de teatro nacional: Cristina Banegas.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Othelo” de Chame Buendia, “Sudado” y “Ensayo sobre la Gaviota”
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Blue Valentine”, “Ciudad de dios” y “Media noche en Paris”.
Un Miedo: no trasmitir.
Una Alegría: Hacer Teatro.
Algo que la defina: Soy una persona decidida, tenaz y muy soñadora me cueste más o menos siempre se hacia donde quiero ir.


Minuto uno.
Fue un profesor... cuando era chica me invitaron a participar del grupo de teatro de la escuela y cuando estuve en el escenario me di cuenta que eso era lo que quería hace siempre. Es en donde me siento mas viva y plena actuando dirigiendo..haciendo teatro en gral!!

Primeros ídolos.
Quien más influyo sin duda en el inicio duda Pepe Cibrián, con su obra Drácula, la cual escuche e imaginé en principio y cuando tenia catorce años la fui a ver por primera vez y enloquecí, eso me motivo a ser una artista completa, tener un cuerpo entrenado en la danza y la expresión, una voz capas de transmitir emociones tanto hablando o cantando y todo eso sostenido por la interpretación la actuación y del uso del espacio todo como parte de la tarea.

De pasiones y consecuencias.
Lo decidí desde siempre. Pero el momento clave fue cuando todavía trabajaba en un restaurante para mantenerme y al mismo tiempo hacia teatro, y cuando me despidieron tenía dos opciones, buscar otro trabajo de camarera o jugarme el todo por el todo y así fue. ¿Consecuencias? Y sí, mucha incertidumbre y miedo en principio y hablar de comer arroz y fideos durante largos meses. Pero valió la pena, concentrar toda mi energía en el teatro hizo que el trabajo fluyera y las cosas se fueron dando.

ADN Mariana Moschetto.
Como directora soy igual que como actriz, trato de transmitir una idea, una emoción o algo que me inspiró a partir de un cuerpo en el espacio o un texto o una canción y le pongo el cuerpo a la par de los que están actuando. Soy exigente dentro de lo que creo es mejor para la obra y trato de sacar lo mejor de cada actor por que a través de ellos me estoy expresando yo también.

Teatro.
Las propuestas las hago principalmente desde el trabajo corporal, no desde la destreza física pero sí tratando de que los actores antes de tener un tema, un personaje y demás, tengan amplia conciencia de sus cuerpos en el espacio de lo que generan y de los ritmos que manejan, para que al momento de ponerles un texto, el cuerpo lo diga antes que la voz. El riesgo del actor y del teatro es la repetición, el volverse mecánicos en la actuación y por eso creo que cuanto mas conozcamos nuestro cuerpo en acción, que lo estimula, lo conecta y lo vuelve expresivo, más rica se vuelve la repetición y el desarrollo del trabajo.

La vida por fuera del teatro.
Se puede vivir del teatro independiente. Yo solo me dedico al teatro desde la actuación, la dirección y también dando clases  en un espacio de teatro que este año logramos abrir luego de mucho trabajo.

“Eso no”.
Negarme... no sé. Creo que en un escenario uno no es uno sino el reflejo de algo más. Sí sé que no me interesa lo superficial, las historias vacías, los personajes que no se profundizan ni transmiten algo más. Por eso cuando uno ve una obra y que una vez que salio del teatro recuerda vagamente lo que pasó, no me interesan, sí cuando uno sale de ver una obra y el cuerpo le tiembla y piensa cosas y repasa escenas y eso me encanta. Estamos aquí para hacer algo más que entretenimiento.

 “Sueño de una noche de verano”
“Sueño...” es un desafío enorme. Tomamos la obra clásica y si bien respetamos los textos originales de Shakespeare, tratamos de generar cortes dentro de la propuesta, de la comedia que a su vez lo vuelven contemporáneo. Despojamos el escenario de toda escenografía y elementos para dejar al descubierto la actuación, el tratamiento del texto y los cuerpos en escena. La obra habla del amor, en todas sus formas y tamaños, los enamorados y sus hechizos de amor que los confunden y los hacen dudar de sus sentimientos, los dioses y sus pasiones bien humanas que los hacen enredar la historia, los artesanos quienes por necesidad se meten en el bosque para llevar adelante la representación de una obra de teatro para el duque y la duquesa, y ahí vemos este amor con el cual nos identificamos mucho que es el amor por lo que uno hace, aun cuando no sabe como hacerlo o se encuentra con dificultades que parece no poder sortear. Seguir adelante por amor y sentirse orgulloso de haber dado lo mejor que tenia, eso es sueño para nosotros. Y para mí.

Acto consumado.
Una emoción muy profunda. Mucho orgullo y satisfacción de ver eso que arrancó como un juego y una simple propuesta en algo real concreto y que además llega al que lo está viendo. El elenco es algo maravilloso e increíble. Todos han apostado mucho al proyecto y han dado todo de sí para lograrlo. Por eso es que hoy podemos estar en funciones y con toda esta expectativa.

Los sueños de Mariana Moschetto en una noche de verano.
Mis sueños son muchos. Tengo muchas ganas de que esta obra y mi trabajo como directora en ella y como actriz (en otros proyectos) se desarrollen y lleguen a la gente. Poder crecer en este camino que elegí y que eso me permita llevarlo por el país, y por distintas salas de teatro. Que de alguna manera todo esto que quiero crear y contar llegue y trascienda.


Crítica de "Sueño de una noche de verano".

Uno de los sentimientos que más dio, da y dará que hablar en la historia del arte es el amor. Y dentro del teatro, Shakespeare parece tener la certeza de todo. De lo que está bien y de lo que será siempre la verdad absoluta. Su obra “Sueño de una noche de verano” así lo demuestra y en esta ocasión, sus directores, Mariana Moschetto y Agustín Chenaut, al parecer así lo entendieron para plasmar en un escenario esta maravillosa propuesta.

A lo largo del teatro nacional, mucho se ha interpretado a este clásico que data del 1595; sin embargo, esta puesta que se presenta todos los sábados a las 18 horas en el teatro El Método Kairós, brilla por su original. Mantiene la estructura, pero lo viste de modernidad. Sí, están Oberón, Titania y Puck haciendo de las suyas; como también el enroque de enamorados, Hermia, Lisandro, Demetrio y Helena. Sin embargo, la forma narrativa es lo que la posiciona sobre el resto. Es que esta obra, quienes disfrutan del teatro, seguramente ya la habrán visto un par de veces; aunque merece ser vista una más.

Muchas son las actuaciones destacadas, por no decir todas, aunque es Agustín Chenaut quien sobresale por interpretar magistralmente a Peter Membrillo. También se destacan por sobre un reparto homogéneo de pura calidad, Milton Mey en el papel de Oberón y Sofía Black Kali como Helena.

Podríamos describir cuáles son los secretos que hacen de "Sueño de una noche de verano" una obra diferente a sus diferentes versiones, pero quitaríamos el factor sorpresa que nos da la energía para vivir las casi dos horas de función a pleno. Y no son más que méritos de sus directores Mariana Moschetto y Agustín Chenaut; quienes entienden a la perfección como traer un clásico al día de hoy, con las exigencias que obliga la modernidad.

Una obra interesante, para disfrutar de sus actuaciones, sus canciones, su vestuario, su juego lumínico, además de unos diálogos de ensueño. Un Shakespeare representado de la mejor forma posible.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.











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