jueves, 25 de junio de 2015

Gabriela Spezzano, de modelo a actriz de culto.


                                                                                                                                                                                                                         
Bajo La Lupa:
Nombre completo: Gabriela Fabiana Spezzano.             
Edad: 44 años.
Signo: Escorpio.
Lugar de nacimiento: Capital Federal.
Un actor de teatro nacional: Lito Cruz.
Una actriz de teatro nacional: Norma Aleandro.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Macbeth”, “Síndrome de amor” y “El luto le sienta a Electra”.
Un Miedo: El desgano.
Una Alegría: El amor incondicional.
Algo que la defina: El Sol.


Gabriela de chica.
Siempre me gustó el arte, y sobre todo la actuación. Creo que con esa magia y con esa sensibilidad se nace. De todas formas el que influyó mucho y fue mi primer profesor de canto fue mi viejo, él cantaba tangos, yo también cantaba algún tanguito con él, además me acompañó en mi adolescencia mientras hacía desfiles y me recibí en esa época de modelo a los catorce añitos. Luego, ya más grande, decidí volver a mi esencia y dedicarme puramente al teatro, comenzando con comedia musical y luego a hacer obras para niños y luego para adultos.

Influencias.
Lito Cruz, Ana María Giunta, Pepe Cibrián, Oscar Naya y Adrián Di Stéfano, entre otros. Con Adrián, además de ser mi actual director, es mi entrenador constante en los ensayos y en los desafíos que me ayuda a lograr como actriz, con personajes tan bellos como “Chavela” y “Alfonsina”.

Gabriela Spezzano.
Alguien que siempre está creando y haciendo proyectos. Muy constante, audaz, avasallante en el buen sentido, buscadora del sí y descartar el no que ya existe, hay una palabra y una frase que siempre utilizo y es “¡Gracias! Y vamos por más”.

Los pro y contra del teatro.
Me gusta mucho crear el personaje, su historia, entender lo que me pide el director y darle mi toque personal, saber decir las frases dándole peso a la palabra y por supuesto trasmitir a través de los estados y de las emociones. Lo que me pesa más estudiar la letra.

“Presidente, doble de riesgo”.
“Presidente, doble de riesgo” es una historia de ficción que narra la derivación que provoca la decisión de elegir una persona idéntica al primer mandatario para sobrellevar las situaciones comprometidas. Y las consecuencias que trae en los privados ámbitos de más alto rango y autoridades, las opiniones de un hombre común. El Señor Presidente y su doble, en una suerte de simbiosis, se interrelacionan con la esposa del dignatario y su asesor, encaminados a un final inesperado. Intérpretes: Sergio Paz en el rol del Presidente y su doble. Damián Centurión en Gervasio, su asesor y mi rol de Primera Dama en Alfonsina quien está atenta a su esposo y se ocupa de darle buenos consejos manteniendo sus formas porque sabe que no puede sumarle otra presión en este momento con cuestiones personales.

“La misma herida”.
Adrián Di Stéfano ha realizado una adaptación inspirada en una atrapante historia en donde surgen los hechos más trascendentes en la vida de la pareja de los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera, entremezclados con una historia de ficción, para centrar su trama en los valores fundamentales de toda sociedad moderna: la libertad y la lealtad y la dignidad del ser humano. Muy bien contada, con una puesta discreta que insinúa pero no muestra. Con un final abstracto y ha puesto dos personajes en escena que complementan esta historia, que son León Trotski y Chavela Vargas con los nombres de “David” y “Chavela” particularmente este último es el que me permitió interpretar y le he sacado el jugo y sigo disfrutándolo, porque este personaje cuenta lo que el autor quiere decir. Una obra llena de metáforas, de pensamientos profundos llevados a lo actual que permite que el espectador se vaya pensando y quiera volver para verla por segunda vez y entenderla mejor. Está llena de detalles.

Sueños.
Vivir del Arte. Hacer lo que nos gusta nos hace bien y nos da alegría, así que uno de mis sueños y metas es esa. Y me encantaría actuar es el Teatro Nacional Cervantes.


Crítica de “Presidente, doble de riesgo”

Dicen que “detrás de todo gran hombre, siempre hay una mejor mujer”. Y eso es lo que sucede también en la obra escrita y dirigida por Adrián Di Stéfano. No porque sea decisivo el rol de Alfonsina, como esposa de Ezequiel, el presidente en cuestión; sino porque le da el respaldo y amor para que tome decisiones con autoridad.

En esta pieza teatral, muchos son las virtudes de su autor Adrián Di Stéfano. Un texto que se hace amigable por la composición de sus personajes y porque si lo extrapolamos, podría ser tranquilamente un guión de cine o un best seller editorial. La historia gusta y así se hace fácil ver todo.

Actuaciones maravillosas de Damián Centurión y Gabriela Spezzano, pero sobre todo de Sergio Paz, quien se desdobla en el momento, para protagonizar los roles del Presidente y de su doble, Leopoldo. No es que estamos contando la obra, porque esto se ve en los primeros instantes, pero hay que destacar la concentración de su protagonista, subrayando su enorme tarea escénica.
La música genera el hábitat necesario y el vestuario sobrio, enmarca toda la situación. Pocos elementos en el escenario, pero justos. No haría falta más, y con menos, tal vez perderíamos referencia.

Por todo lo mencionado, concluimos en que “Presidente, doble de riesgo” se disfruta. De principio a fin, sus diálogos, reflexiones y entender cómo la vida choca contra la voluntad de los dirigentes. La dureza de unos, la sensibilidad de otros y la incapacidad por torcer rumbos que parecen ya preestablecidos.

Un buen momento de Adrián Di Stéfano, quien ya nos hizo disfrutar con “La misma herida” y con “El canto de la cigarra” (ambas siguen en cartel). Acá, cerrando su exquisito trinomio artístico de calidad. Para quienes gustan de una buena obra de teatro, esta es la oportunidad.


Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.


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