martes, 23 de junio de 2015

Quién de nosotras alguna vez no fue Doña María o Pepa: "Las de Barranco".

Repudiamos completamente la actitud de Doña María, la viuda de Barranco; pero quién de nosotras alguna vez no utilizó sus recursos para lograr su cometido. Y en eso sí nos vinculamos con el extraordinario papel de Lorena Bruquetas, al mando de esta familia que tras la muerte de su figura masculina y sostén, se derrumba sin reparos.

En el teatro Colonial, hermoso teatro que supo ser la casa de Lavalle muchos pero muchos años atrás, la obra toma forma todos los sábados a la noche. Una verdadera selección de actores del teatro independiente, para poner de un lado a las mujercitas de la familia, y del otro, a una horda de hombres amando a la dulce y carismática Carmen, rol que realiza Karina Morsa.

Pero también nuestra ídola pasa a ser Pepa, quien muestra lo más irracional de nuestro género. Ella es brutalmente adorable. Por lo visto está celosa de su aclamada hermana y demuestra tal vicio, en su primitiva estética. Y acá vuelvo a insistir, quién de nosotras no fue y es Pepa en algún momento. Una brillante actuación de Andrea Molina.

Del otro lado del interés de Doña María, están los Pepe Le Pews enamorados. Todos atraídos por la belleza de Carmen, algunos con menos suerte que otros. Grandes actuaciones de Daniel Strada, Jorge Ferreiro y Gerardo Longo. Amamos a los personajes de Morales y su simpleza y detestamos con cariño a Barroso, por su empalago. Todos estilos que nosotros como mujeres, más de una vez padecimos y disfrutamos.

Un clásico se convierte en tal, cuando pasados los años no pierden vigencia ningunos de sus pilares. Y Gregorio de Laferrere de esto sabe mucho, porque ciento diez años después, seguimos disfrutando de sus textos. Su protagonista, en su rol de directora, hace que todo brille más. 

Las de Barranco es una muestra de que el machismo es histórico y que nosotras alimentamos eso. Una puesta delicada, respetuosa y bien actuada; que nos hace revalidar ese pacto que sellamos entre comprar una entrada y sentarnos a disfrutar.

Crítica propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.



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