lunes, 13 de julio de 2015

Sabrina Mateos, protagonista de la comedia "El cepillo de dientes".



Bajo la Lupa.
Nombre completo: Sabrina Mateos.
Edad: 32 años.
Signo: Leo.
Lugar de nacimiento: Capital Federal.
Un actor de teatro nacional: Julio Chavez y Héctor Alterio (Me encantan ambos)
Una actriz de teatro nacional: Norma Leandro. También admiro profundamente a Lapacó
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Hernanito” (de Acobino); “Le Prenón” y “Final de partida” (última obra que hizo Alfredo Alcón en el San Martín).
Las tres mejores películas que vio últimamente: Qué difícil..."Borgman", “Ciudad 44” y "En la Oscuridad".
Un miedo: La soledad.
Una alegría: Cada vez que subo a un escenario.
Algo que la defina: Siempre seguir para adelante. Nunca bajar los brazos. No hay imposibles.


Por qué de la actuación.
Aprendí a leer a los siempre años. Siempre leí mucho. Y en los primeros años de primario, leí una adaptación de "Papaíto piernas largas" para teatro. Desde ese día supe que quería ser actriz. Me enamoré del texto, y quería representarlo. Convencí a la maestra para hacerlo. A partir de ahí, nunca paré.

Recuerdos, influencias y motores.
No tengo uno en particular. Creo en un artista "culto", que lea mucho y a su vez que vea mucho cine y teatro. La manera para mí de formarse, es la de nutrirse no sólo de conocimientos sino de trabajo. De todos los artistas se aprende. El actor está en constante formación y aprendizaje.

Sabrina Mateos, detrás de bambalinas.
Apasionada y dedicada. Soy una actriz con mucha energía dentro de un escenario y muy dúctil. Amo los desafíos.

Teatro.
No existen los límites. Uno tiene la posibilidad de ser y vivir todas las situaciones posibles. Es el único lugar donde la imaginación no encuentra techo. Lo malo es lidiar a veces con gente que tiene el ego o el divismo muy alto.

Debut.
Mi primera obra de teatro  a nivel profesional fue "La zapatera prodigiosa". La hice a los diez años en el teatro "Lope de Vega" de Pilar, bajo la dirección de Manuel Vázquez. En esa época yo estudiaba con él y me convocó por fuera de la Escuela para hacer esa obra, ya que la zapatera es el personaje de una adolescente que se casa con un señor muy mayor, situación que era común en la época en que la obra está planteada. Es una obra que atesoraré siempre en mi corazón. Hacerla me dio una satisfacción extrema y me forjó la convicción de que nunca iba a abandonar esta profesión.

Obra actual: “El cepillo de dientes”.
El "Cepillo de dientes" es una comedia desopilante que actúo junto a Gustavo Marconi, para reírse de principio a fin. Es la historia de un día cualquiera en un departamento de cualquier pareja. La rutina y la incomunicación que se vive hoy en día pueden hacer estragos en una relación. Una mañana, de un día cualquiera, un simple implemento doméstico, como lo es el cepillo de dientes, puede detonar una bomba y transformarlo todo. A veces las cosas simples pueden volverse muy absurdas. En "El cepillo de dientes" lo que vemos es una pareja totalmente gastada, sin deseo sexual, intentando llevar la relación a flote de una manera muy particular.

Con la dirección de Alejandro Vázquez.
Conocía a Alejandro por distintos trabajos que realizó como actor dentro de la comedia musical y también por su trabajo como director que lleva adelante desde el año 2006, con la creación del grupo de teatro musical "Central Art". Mi sueño era que él pudiera dirigirnos. Cuando le envié el texto de “El cepillo de dientes”, me contestó al día siguiente que quería ser parte del proyecto. Le encantó. Se enamoró del texto. Fue increíble, porque vino el primer día y ya tenía toda la puesta en la cabeza. Él ya se había imaginado todo el mundo de esta pareja y de estos personajes. Trabajar con él es un honor, un halago y un orgullo. Te potencia como actor al 100%. Para él, a su vez, es un desafío también, porque es su primer proyecto por fuera de la comedia musical.

Sabrina Mateos, lo que viene.
Mi sueño es poder hacer esto siempre. Tener mucha vida para poder seguir actuando. Ojalá que la gente nos acompañe en esta obra y podamos seguir soñando un poco juntos.

Por Natalia González para Teatro con Rouge.






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