miércoles, 23 de septiembre de 2015

Alejandra Guala, bajo el ala de Darío Portugal Pasache.



Bajo La Lupa.
Nombre completo: Alejandra Silvina Guala.
Edad: 34 años.
Signo: Acuario.
Lugar de nacimiento: San Fernando.
Un actor de teatro nacional: Antonio Gasalla.
Una actriz de teatro nacional: Leonor Manso.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Othelo”, “El loco y la camisa” y “La omisión de la familia Coleman”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Relatos salvajes”, “La ola” y “Intensamente”.
Un miedo: La monotonía.
Una alegría: Mi hija.
Algo que la defina: La honestidad.

Infancia.
Sentía una gran necesidad de expresión a través del cuerpo, siempre fui muy observadora de las personas y la vida. Me gusta mucho la música y el baile. Comencé estudiando danzas junto con la carrera de Psicología, donde tomé mi primera clase de teatro y me encantó. Luego de haberme recibido de Psicóloga, realicé un viaje sola al exterior de un año donde me dediqué al baile, culminé esa etapa y volví decidida a ser actriz, además de ejercer  mi profesión. Me dediqué de lleno al teatro, tomando cursos, talleres, seminarios y estudiando en escuelas de actuación a nivel  profesional, pudiendo ejercer hoy ambas carreras.

Fuentes de energía.
Son muchos. Digo algunos: Juana Molina, Michael Jackson, Olmedo, Norman Briski, Antonio Gasalla, Maximiliano Guerra, Julio Boca,  Gabriel Chame, Urdapilleta, Rafael Sprefelburg, Tolcachir,
Moliere, Lorca, Sara Kane y Becket. Y todos los diversos docentes de teatro y danza con los que me formé.

Alejandra Guala.
Comprometida, expresiva.

Ser actriz.
Es destruir prejuicios, jugar a ser otros, romper con lo establecido.

Teatro independiente.
Soy psicóloga y vivo de eso. Si bien reconozco  que es difícil vivir de la actuación, no imposible. Con el teatro independiente por supuesto  no alcanza, se invierte bastante.

“Tartufo”.
Tartufo es un falso devoto, un manipulador, predica formas de actuar que muy lejos está de concretar y tiene un seguidor obnubilado que es Orgón, que cree que entregándole sus bienes podrá descansar en paz. Una obsesión desmedida que lo lleva a querer casar a su hija con este impostor, a tal punto que no le importa su propia familia. Mi personaje es Elmira, la mujer de Orgón, el obsecuente de la familia. Es una mujer joven, radiante, inteligente. Le agrada gustar y estar esplendida. Ama a su marido y familia. Ella intenta hacerle ver que está equivocado y arma un plan para desenmascarar a Tartufo utilizando como herramienta la seducción que tiene. Es una mujer plantada, que puede resolver situaciones sin escándalos y defenderse muy bien sola. Se arriesga por su marido y por su familia.

Su director, Darío Portugal Pasache.
Actué en una obra anterior bajo su dirección, “Yerma” de Garcia Lorca. Una compañera de la escuela de Agustín Alezzo me recomendó, estuvimos varios meses en cartelera, una muy linda experiencia. Finalizado ese proyecto hice un parate por la maternidad.  Este año, me convocó para su nuevo proyecto “Tartufo” y me atrajo mucho la propuesta de hacer una comedia actualizada de Moliere, autor que tengo todas sus obras y me encantan.

Sueños.
Actuar, dirigir, escribir y enseñar teatro.


Crítica de “Tartufo”
La mejor forma de acercarse a los clásicos del teatro, como así también del cine y la música, es cuando se modernizan. Es cierto, marcaron los pilares de todo lo que lo siguió, pero revivir su lenguaje, sus vestuarios y sus tiempos extensos, no es lo que mejor  para esta modernidad. Entonces una versión aggiornada como la de Darío Portugal Pasache, es claramente un pulgar para arriba.

Cleanto, un yuppie dudoso de alta sociedad, nos da la bienvenida, a la historia de Tartufo y Ordón. Uno el embustero, el chanta, el poco confiable; el otro el obsecuente, el fanático, la sombra. Así, con esta fusión forzada, cumplen los planes del primero. Una obra de teatro, que fue muchas veces representada, siempre correcta pero pocas veces provocadora. Y esta lo es.

Nos vamos de la obra con dos sabores dulces. El de haber visto una obra universal, contentos por entrar en el mundo de Moliere; la otra con la creencia que su elenco brindó todo, como se dice: “dejó todo en la cancha”. Claro, no es un nivel superlativo de actuación, pero el necesario para que se disfrute.

Darío Portugal Pasache en su doble rol de actor y director cumple también. Como lo hace el vestuario, novedoso para este tipo de puesta, nada irreverente, más bien amigable al espectador.
En una escenografía casi nula, pero con una gran destreza actoral para mostrarnos los diferentes espacios, la obra finaliza de forma atrapante. Igual que como comenzó. Una hora de buen teatro. Recomendable.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.




2 comentarios:

  1. QUE BUENO!!! ME DIERON MUCHAS GANAS DE IR A VERLA!

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  2. Exelente la obra! Muy buena! Totalmente recomendable...me atrapo! Los actores super profecionales! Me rei mucho junto ami hijo de tan solo seis años no se la pierdan.! Mis felicitaciones a todo el elenco

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