miércoles, 22 de junio de 2016

Merceditas Elordi y una mirada introspectiva sobre el amor joven


Bajo la lupa.
Nombre completo: Merceditas Elordi.
Signo: Libra.
Lugar de nacimiento: Mercedes, Buenos Aires.
Un actor de teatro nacional: Julio Chávez.
Una actriz de teatro nacional: Mercedes Morán.
Las tres mejores obras que vio últimamente: Tres de las mejores que vi en el último año: “Terrenal”, “Mi hijo solo camina un poco más lento” y “El loco y la camisa”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: Tres de las mejores (y una de yapa): “Birdman”, “Intensa mente”, “La habitación”, “La chica danesa”.
Un Miedo: La violencia en sí misma me da miedo. Un miedo profundo y en particular: la pérdida de lo que más quiero.
Una Alegría: Entre muchas alegrías, estar con mis hijas. Tal vez lo valoro más en este momento porque no nos vemos tan seguido, entonces disfruto con el alma cada encuentro.
Algo que la defina: La capacidad de adaptación.

Origen.
La casualidad. Empecé a estudiar actuación buscando un camino de expresión creativa. Podría haber sido otra cosa, pero me anoté en un taller de teatro siguiendo el consejo de una amiga. Y allí me quedé hasta hoy. Lo que empezó siendo un permiso y una curiosidad, dejó al descubierto una vocación.

Reflejos.
Muchos. Empiezo por mi madre, la escritora poeta Raquel Guidi. Crecí compartiendo sus creaciones literarias, sus premios y presentaciones de libros. En la actuación, una gran admiración por Dustin Hoffman, Robert de Niro y Meryl Steep que con una simple mirada me daban clases de actuación.

Autopista Mar del Plata – Buenos Aires.
Viví allí mi adolescencia y mi adultez. Llegué a Buenos Aires en el 2010. Gran parte de mi carrera artística la hice en Mar del Plata. Elegí venir a vivir a Buenos Aires para completar un proyecto de pareja. Esperé a que mis hijas tuvieran edad para manejarse solas, como lo hice yo en mi juventud. Entonces aterricé aquí. Buenos Aires me abrió los brazos, me vio crecer como actriz y nacer como directora y autora.

Merceditas Elordi.
Soy una actriz en continuo proceso de aprendizaje. Siempre estoy dispuesta a profundizar, descubrir. Para eso me entrego a la mirada de mis directores y compañeros actores, que me ayudan a ver mis resistencias y superarlas. Sólo con entrega puede surgir la emoción y la verdad en la actuación. Como directora soy contenedora, respetuosa y obsesiva. Exijo a los actores para que den lo mejor que pueden dar, cuido el detalle. También intento que el trabajo para los actores y el equipo creativo sea placentero. Tanto como actriz o como directora tengo una mirada integral de la obra. La obra se construye a través de redes, vínculos, trabajo en equipo. El lucimiento personal, en general, es contraproducente para la obra. Cuando sucede esto, sólo se ven individualidades, y eso es algo que no me gusta ver, ni hacer.

Preferencias.
Lo que más me gusta es crear. La creación en todas sus manifestaciones. Lo que menos me gusta es tener que ocuparme de todos los aspectos de producción. Supongo que esto no es nada original, que todos los artistas independientes debemos sentir lo mismo.

Teatro independiente.
Es difícil vivir del teatro independiente. Tal vez con una obra “la pegás” y  te va bien económicamente, pero esto es muy fluctuante y aleatorio. Además, es una actividad cultural muy sujeta a los vaivenes socioeconómicos. Y como si esto fuera poco, la oferta teatral en enorme y no se pueden hacer más de una o dos funciones semanales. Esto hace imposible vivir de la recaudación. Muchos artistas viven de actividades emergentes de la actuación, como la pedagogía teatral, las publicidades. Hasta el 2011 trabajaba y vivía de otra profesión. Soy Licenciada en Ciencias Biológicas y Profesora universitaria de Biología, así que trabajé como docente en colegios y universidades e hice gestión universitaria. Una vez radicada en Buenos Aires (y atravesando una etapa de profunda crisis) dejé por completo esa profesión para dedicarme de lleno a la actividad artística. Hoy actúo, dirijo, escribo y formo actores. Con todo, sólo logro un aporte a la economía familiar. Hoy no soy el sostén de la familia, como lo fui durante más de veinte años. Soy afortunada de tener un marido que me acompaña y apoya en todo lo que hago.

“Entropía o el orden de lo vano”.
Es una obra de recuerdos que transcurren en un instante presente, a modo de asociación libre, en el interior de un hombre joven, desesperanzado y solo. La sucesión de recuerdos guiados por una multiplicidad de mujeres le muestran a Sergio (el protagonista) su incapacidad de establecer vínculos amorosos verdaderos. Sergio comprende la vacuidad de su vida cuando Ella, la mujer en su mente, irrumpe con sus recuerdos y explora sus fantasías, encarnando en sí misma a todas las mujeres: su madre, el amor de la infancia, sus amantes. Ella lo enfrenta al dolor, al abandono de su padre, a sus pérdidas y lo acompaña hasta el momento último de la revelación.

Entropía.
Un concepto de la física termodinámica, la entropía, es una metáfora, una excusa para hablar del interior del alma humana. Desde el punto de vista netamente físico, la entropía es una magnitud que permite medir el grado de organización de un sistema. Para ello, ha de quitar energía de su entorno. Si se concibe un objeto material, y más aún, un ser vivo, el grado de ordenamiento es enorme. Como un planteo existencial, surge el cuestionamiento. ¿Se justifica tanto costo energético a expensas de los demás, del entorno, para llegar a algo tan pobre? A partir de un trabajo previo realizado con la actriz (trabajo que finalmente no llegó a concretarse) surgió una hipótesis de obra, teniendo claro qué quería contar, sin tener claro cómo hacerlo. Luego, fue dejar fluir las palabras y las imágenes. ¡Y acá estamos!

Protagonistas: Belén Fernández Díaz y Pablo Pieretti.
Con Belén ya veníamos trabajando en un proyecto que no llegó a concretarse. Yo conocía su potencialidad como actriz, su capacidad de encarnar distintos personajes, de emocionarse, sus múltiples recursos. De modo que cuando comencé a escribir la obra sólo tenía una certeza: que la actriz sería Belén Fernandez Díaz. Y a Pablo lo conocí como espectador de un unipersonal que hice el año pasado. Luego recibí su material, lo convoqué, hicimos una entrevista, una audición, y así fue como armamos el elenco. Pablo Pieretti fue el primer actor que convoqué a través de una audición. Nunca había hecho esto como directora de un proyecto. Hoy veo claramente que esta obra fue escrita para ellos dos.

Estrellas de Mar a Mejor Actriz por “Amor en Irak” y por mejor espectáculo off  con “De hombre a hombre”.
Ambos reconocimientos vinieron de la mano del trabajo y del crecimiento artístico. Viéndolos a la distancia, siento que son como pequeños saltos, como aportes de energía extra, que me alentaron a dar nuevos pasos. Negar el valor de un premio es una necedad. Es lindo, es un momento feliz escuchar tu nombre o el nombre de tu obra siendo reconocido por su calidad. Pero no hay que sobredimensionarlos. Los premios no son un objetivo en sí mismos. Son un regalo que a veces acontece y que es motivo de alegría y festejo. Pero el verdadero placer está en el trabajo continuo, en el aprendizaje y en la superación. Varias veces tuve nominaciones y no gané el premio. Esa experiencia también ayuda a encontrar el verdadero valor del trabajo artístico.

Sueños.
Bueno, soñar no cuesta nada. Así que, soñemos. Me encantaría ser un referente artístico nacional, un modelo de inspiración para otros artistas. Y creo que en ese deseo se encierra todo: continuidad, profesionalismo, crecimiento, entrega, proyección. Creo que es una buena síntesis de todos los pequeños sueños. 


Crítica de "Entropía o el orden de lo vano".
La voz acusadora, la justificadora, la que ilusiona, la que demuestra que la sensibilidad femenina siempre está por sobre la masculina. En psicología podría ser el “Súper Yo”. Eso es lo que pone en relieve Merceditas Elordi en su nueva obra de teatro “Entropía o el orden de lo vano”. Y lo personifica con la talentosa Belén Fernández Díaz, actriz que le pone cuerpo a su mamá y a sus anteriores novias. Nuestra psiquis por sobre sus actos. Un acierto las contradicciones de una madre que ama a su hijo y eso le genera bronca, por sobre ese amor incondicional.

Sergio es un chico que no le cuesta entablar relaciones con las chicas. Su hombría y cuerpo escultural le abren las puertas de las mujeres más diferentes. Pero a su vez, esa fácil apertura es la que lo conflictúa. La imagen endeble de su madre choca con lo fuerte y viril de su padre y en ese bache, se pierde. Elordi como autora, así lo entiende y así la aplaudimos. Porque “Entropía …” es ese estilo de obras psicológicas que todo lo que reluce es porque su directora así lo quiso. Y en esta ocasión, es la misma persona, porque lo que se escribió pensando en cómo dirigirlo, se dirige en base a lo escrito. En los pergaminos vemos que Elordi ganó varios premios y con esta obra, va por el mismo camino.

Volviendo a las actuaciones, no podemos dejar de maravillarnos con la simbiosis que se genera entre Belén Fernández Díaz y Pablo Pieretti. Como el juego de miradas, la articulación de sus movimientos y cómo varía ella cuando se multiplica en los diversos personajes y cómo él reacciona siempre de la misma forma ante cada uno de los personajes. De la compasión a la ira, de la culpa a la locura y del amor a la tristeza sin puentes. Claramente hay mucho ensayo y horas de probar, editar, sacar y poner.

“Entropía o el orden de lo vano” puede ser abordada desde dos ópticas completamente opuestas. La del hombre macho alfa o de la nuestra, en la cual muchas veces somos víctimas y promotoras. Seguramente las dos estén bien identificadas y llevadas a cabo. Y para completar con esas sensaciones, la música original de Diego Girón reluce todo. El acto de amor entre Sergio y Bárbara; pura destreza, puro erotismo y pura ingenuidad. Todo en su punto justo.

Algo que habla de la apertura y del manejo de la sutileza exacta de su autora es la inclusión de la tecnología en la trama y el uso de Facebook pero sin caer en lo obvio. Solo detalles, como también incluir la moda vegana y naturista en una de estas mujeres desencantadas por el bello Sergio. Porque machacar en esos aspectos es lo obvio por estos tiempos, pero ella lo pone en su punto justo, al menos para ubicarnos en tiempo y en espacio. Es una obra actual.

Seguramente las mujeres nos sentiremos identificadas en muchos de sus pasajes, porque si bien Merceditas Elordi nos pone en primer plano a su todopoderoso Sergio, lo fuerte viene por el lado de estas mujeres. Somos ellas, pero también por él.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.






1 comentario:

  1. Gran actriz y directora, valoro muchisimo sus trabajos en "Ensayo de La Gaviota" y su unipersonal "Porque soy Psicologa", la admiro profundamente.

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