lunes, 10 de julio de 2017

Gina Piccirilli, teatro en Buenos Aires y en Madrid


Bajo la lupa.
Nombre completo: Gina Piccirilli.
Signo: Escorpio.
Lugar de nacimiento: Buenos Aires.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “Doble o nada”, “El loco y la camisa” y “El Jorobadito”.
Un Miedo: Prefiero no nombrarlas.
Una Alegría: Llegar a Madrid.
Algo que la defina: Teatro.


El teatro de niña.
Necesitaba “contarme” cosas y el teatro me proporcionó el camino… después terminé usando el teatro para contárselas a los demás.

Artistas.
Agustín Alezzo, Augusto Fernández, Ulises Dumont, Norma Aleandro y Lautaro Murúa… que antiguo, verdad? Ellos eran mis modelos cuando yo empecé a estudiar y sigo admirándolos. Los otros que admiro vinieron después.

Entre España y Argentina.
No decido “radicarme definitivamente” ni aquí, ni allí ni en ninguna parte. Me agobia pensar en raíces fijas. La vida y mi necesidad de volar me llevaron a Madrid y me recibió tan bien que me quedé 25 años. Un día sentí que me llamaba Buenos Aires y vine. Pero Madrid nunca será un recuerdo, sigue siendo presente, tengo mi casa allí, voy a menudo y sigo disfrutando de lo mismo que el primer día que llegué: su gente, sus calles, su acento. Los domingos en El Rastro. Casi podría decir que vivo en los dos lugares a la vez. 

Fabián Vena.
Conocía a Fabián hace tiempo por una amiga común. Él buscaba un lugar para dar sus clases y Fiorella, una de las actrices de “Quereme como quiero” le sugirió El Damero. Como El Damero es precioso, Fabián fue a conocerlo y allí se quedó. Lo que significa que Fabián haya elegido nuestro espacio se resume en tres palabras: “un verdadero lujo”. Él y su equipo llenan El Damero de talento y de gente linda.

Satisfacciones.
Todo son satisfacciones cuando me meto en los mundos que me regala el teatro. Dar clases y ver esos ojos enormes llenos de ganas de entender, de entregarse a lo nuevo, a lo desconocido… verlos crecer como personas y como actores. Encerrarme en mi “bunker”, sola con la música que me gusta, con mi ordenador delante y ponerme a escribir y tachar, y tachar más que escribir y leer en voz alta cada texto con diferentes voces imaginando a los actores. Y qué decir de la dirección; aún hoy veo la dirección como cuando era pequeña e inventaba mundos. Me apasiona armar ese rompecabezas que cuando cobra vida es realidad, es aquí y ahora de verdad. Entonces, no puedo menos que reiterar: adoro hacer teatro y, a pesar de esos momentos que pueden ser más “arrevesados”, todo es satisfacción.

Gina Piccirilli como directora.
Normal, y si puedo elegir, no me convence el teatro a la italiana, me cuesta limitarme al escenario. Cuando leo una obra, imagino todos los espacios del teatro como escenario, me gusta que el espectador viva la obra desde que entra en el teatro hasta que sale. De hecho, en El Damero nunca sabes dónde estará el escenario.

“Quereme como quiero”.
“Quereme como quiero” surge de las anécdotas de mi vida y de las anécdotas de vida de amigas y amigos. Separaciones, reconciliaciones, cuernos, idas y venidas que en el momento de vivirlas son un dramón y cuando las recuerdas con el tiempo te partes de risa. En cuanto fueron apareciendo los actores, todo cobró sentido. Le hicieron honor a eso que Woody Allen dice tan sabiamente: “La comedia es la tragedia más tiempo”. Hicieron suya cada palabra y cada situación desde la verdad más absoluta. Son estupendos y lo dejan todo en cada momento. Es muy gratificante ver al público reírse y disfrutar y mirar a su pareja de reojo pensando en la conversación que tendrán cuando queden a solas. Ahhh y muy importante es que sepáis que hay un sorteo al finalizar cada función. El premio es muy significativo y puede cambiar la vida del espectador.

Sueños de teatro.
Seguir contando con él siempre. Que forme parte de mi vida es lo más importante.


Crítica “Quereme como quiero”
Gina Piccirilli, luego de su exitosa “Yo me lo guiso yo me lo como” vuelve al teatro con su obra “Quereme como quiero”, donde nos presenta a cuatro parejas que caen en los vicios del encuentro y desencuentro de los sexos opuestos. Ella, como autora y directora, nos trae a una pareja que recién se conoce y el fuego invade sus sábanas, otra que hace muchos años que está encaminada y tambaleando, otra que el hombre es infiel y otra donde la mujer reemplaza a su pareja por un objeto sí identificado. Cuatro tópicos bien marcados que hacen reír a la platea de principio a fin.

Ellas son Eliana Tobal, Fiorella Camji, Marina Wein y Andrea Giase; mientras que ellos son Emiliano Marino, Adrián Molino, Sebastian Urban y Leandro Barceló. Todos moldeados por la pluma de Gina Piccirilli, que le ponen a su parte de la naranja, todos los matices para que el galán termine siendo un perdedor y viceversa. Logrados todos los personajes, cada pareja se vuelve algún recuerdo de nuestras vidas. Todas fuimos alguna vez Fiorella, Andrea, Marina y Eliana, como así también alguna vez nos topamos con alguno de estos cuatro galanes.

Una sitcom fresca, divertida y verosímil, que se distribuye entre el bar donde se encuentran ellos, otro bar de cócteles donde se encuentran nuestras heroínas y una habitación que es funcional al nido de amor de cada pareja. Una muy interesante propuesta de esta directora argentina que alterna su vida entre Madrid y Buenos Aires, en cada sitio con igual éxito.

Entrevista y crítica son propiedad exclusiva de Natalia González para Teatro con Rouge.





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