martes, 1 de mayo de 2018

Alexandra Geoffroy, artista trasandina con efervescencia argentina



Bajo la lupa.
Nombre completo: Alexandra Camila Geoffroy Jarpa.
Signo: Aries.     
Lugar de nacimiento: Concepción, Chile.
Un actor de teatro nacional: Roberto Carnaghi.
Una actriz de teatro nacional: Norma Aleandro.
Las tres mejores obras que vio últimamente: “La Cautiva” y “La Shakespeare”.
Las tres mejores películas que vio últimamente: “Los Coristas”, “El Bar” y “Frances Ha”.
Un miedo: La enfermedad.
Una alegría: Mis sobrinas            .
Algo que la defina: La observación.

Marta de “El secreto libre”.
Marta es una mujer vulnerada, lastimada. Lucha todos los días para mantenerse cuerda. Tratando de llevar la cuenta de las horas, los días, los meses. Intenta de alguna forma llevar el control, en una situación donde justamente lo que buscaban era quebrar la razón. Roberto es todo para ella, es su esperanza, es su inspiración para seguir luchando, su forma de encontrarle sentido a la oscuridad donde se encuentra inmersa. Sueñan juntos y se aman profundamente.  El amor la mantiene con vida.

“El secreto libre”.
Me sorprende cómo es que la obra logra llegarnos profundamente a todos quienes la leemos, la vemos, o conocemos la historia. El amor es lo único que puede salvarnos. Para mí, es lo bello de la humanidad. Cada día estoy más convencida, de que el mensaje del  amor, en todas sus formas, es lo que realmente vale la pena difundir. Es un mensaje tan repetido, parece tan obvio, pero necesitamos el recordatorio constantemente. Nos cuesta actuar con amor en todo lo que hacemos. En este caso es dentro del horror de una dictadura militar, por lo que el amor es un acto heroico. Pero cada día veo la falta de amor, por nosotros mismos, por nuestros trabajos, que después repercute en nuestro pequeño mundo con las personas que nos rodean y luego en el universo.

Su autor, director y coprotagonista, Charlie Gerbaldo.
Charlie me hablo de la obra hace más de un año, me parecía muy fuerte y todo un desafío, como persona y como actriz. Se me vinieron muchas inseguridades a la cabeza, cómo voy a poder representar una realidad tan fuerte, algo que no viví, encima soy extranjera, etc. Pero represión es represión, amor es amor, al conectarme con eso, el camino se fue mostrando solo.

La puesta.
La puesta está pensada de manera poética, simbólica, está llena de metáforas. Es por esto que la escenografía es también así, no realista, porque no es la intención mostrar al pie de la letra el contexto histórico- social, sino el mensaje que nos entrega Marta y Roberto a través de sus conversaciones, de sus sentimientos, de sus sueños y su imaginación. Ellos logran verse y sentirse, pero desde sus almas. Queríamos ir un poco más allá de lo cotidiano, de lo tangible.

“Yerma”, primera obra de teatro realizada.
Fui en primera instancia como reemplazo para la cuñada, este personaje no tiene texto, solo presencias, lo que me pareció muy interesante desde lo físico. Luego fui una de las lavanderas. Me gusta mucho la poesía y la sensibilidad de Lorca, Yerma es un obra preciosa, visceral y con textos realmente sublimes. Me encanto ser parte de este elenco, aunque fue por poco tiempo.

País de origen, Chile.
Estoy hace poco más de dos años. Desde que comencé en el camino del teatro siempre tuve una necesidad muy grande aprender y de perfeccionarme como artista. En Chile tuve muchos inconvenientes, sobre todo económicos y sociales para lograr este objetivo. Es difícil ser estudiante en Chile y sobre todo es difícil vivir como artista. Me pareció que Buenos Aires era un buen lugar para desarrollarme. Es una ciudad que por donde mires hay arte.

Teatro en Chile.
Tiene sus momentos, pero es difícil. No forma parte de la cotidianeidad. El teatro no es un panorama muy común para los chilenos, en general, lamentablemente.
Sin embargo, veo que hay una sed de ver y hacer teatro, porque es inherente al ser humano.

Presente y futuro.
Arranque este año a estudiar Expresión Corporal en la UNA. Estoy en un ensayando una obra infantil bajo la dirección de Yamil Ostrovsky, con quien estudie un año en sus clínicas de Teatro Físico. Y bueno, quisiera seguir difundiendo El Secreto Libre, participando en festivales y en giras. Es un proyecto que tiene para mucho tiempo más.

Crítica “El secreto libre”
Ponernos en la piel de Marta es situarnos en lugares ilógicos de dolor, injustos y afiebrados. No hay posibilidad de que el ser humano simule un sufrimiento tal, sin embargo, en la realidad, lo asimila y sobre todo, supera. No lo olvida, claro; pero si lo supera para que su vida continúe. Tal vez en paz o con dejos de rencor, pero el calendario se sucede y con él, las situaciones cotidianas.

Marta como toda mujer se enamora. Lo extraño es dónde y cómo, pero se enamora y eso es suficiente para que “El secreto libre” cuente una historia de amor. En este caso, el afortunado y dueño de su corazón es Roberto, quien como ella, está encerrado en otra celda del mismo lugar donde fueron secuestrados por los militares de la Dictadura argentina que gobernaron de manera no democrática, entre 1976 y 1983.

Esta historia fue real. Charlie Gerbaldo, su autor, director y coprotagonista de nuestra heroína Marta, es quien hurgó entre sus recuerdos para materializar en el escenario de El Tinglado, esta pasión de dos personas que germinan un sentimiento a través de los tubos de agua que unen sus celdas. Parece imposible, pero muchas veces la realidad supera la ficción.

Alexandra Geoffroy es Marta y Charlie Gerbaldo es Roberto. Dos actuaciones hermosas y crudas que se superponen constantemente, mientras la guardia, personaje interpretado por Dalila Ferreyra, los ronda de cerca. Ellos se aman y su única unión es a través de unos códigos lingüísticos que crean para saber si está el otro del otro lado. Como una voz en el teléfono, pero real. Sin el romanticismo de aquella época, pero con la voracidad de que lo sucedido, fue cierto. Al final de la obra, a modo de cierre musical, la potente y cautivante voz de Luli Rössler, se apodera de la escena. Una obra recomendable, para sufrir y enamorarse junto a estos dos humanos que incluso sin libertad, volaron en todo momento.

Entrevista y crítica de Natalia González exclusivas para Teatro con Rouge.

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